
Un año más, la firma española Porcelanosa y el heredero al trono británico, Carlos de Inglaterra, demostraron con una espectacular fiesta que las relaciones entre las élites sociales de ambos países gozan de una salud envidiable. El palacio escocés de Dumfries House fue, en esta ocasión, el escenario de una gala benéfica en la que se citaron algunos de los nombres más destacados de la crónica social española, como la duquesa de Alba, el torero Cayetano Rivera Ordóñez, el cantante Carlos Baute y, por supuesto, la longeva embajadora de la empresa: Isabel Preysler.
La Duquesa se vio acompañada en esta exquisita cena no solo por su marido, Alfonso Díez, sino también por su exnuera Genoveva Casanova, con la que sigue manteniendo una estrecha amistad. Enfundada en un floreado vestido de color rojo y púrpura, la aristócrata española por excelencia se mostró encantada de retomar sus compromisos sociales tras los problemas de salud que venía sufriendo en los últimos meses, y aseguró encontrarse más feliz que nunca tras su matrimonio con el nuevo Duque Consorte de Alba.
"Alfonso me tiene como a una reina. Soy muy feliz. Me quiere mucho y se ocupa muchísimo de mí. El amor ha crecido en este año", confesó a la revista ¡Hola!
Por su parte, Isabel Preysler, junto a sus hijas Ana y Tamara, desplegó todo su glamour y saber estar en un evento que, a través de los años, la ha consolidado como una de las figuras más aclamadas internacionalmente por su elegancia. Y aunque la presencia de Isabel es una constante en los eventos sociales de Porcelanosa, este año la filipina tenía más razones que nunca para la celebración, después de que su marido, el exministro Miguel Boyer, se recuperara milagrosamente de un derrame cerebral.
"Espero que Miguel vuelva a ser el de siempre. Ha recuperado el habla, aunque a veces le cuesta encontrar una palabra en concreto. Sus médicos están asombrados con los progresos que ha hecho", reveló en conversaciones con la misma revista.
A pesar de las tensas relaciones diplomáticas entre España y Reino Unido por el contencioso de Gibraltar, que ha llegado a afectar a la buena sintonía entre sus dos casas reales, Carlos de Inglaterra ejerció de perfecto anfitrión en un acto con el que, cada año, agradece a Porcelanosa su colaboración en las causas sociales que emprende el hijo de Isabel II.





