La tomatina de Buñol es internacional y ahora también se exporta. En un pequeño pueblo de Colombia llamado Sutamarchán 20.000 personas se reunieron el domingo para participar en la sexta fiesta de la fiesta, en la que se gastaron 15 toneladas de tomate.
Para los habitantes de este pueblo agrícola, ésta "es una fiesta en honor al campesino cultivador del tomate", producto estrella de su zona. Por eso hace seis años se les ocurrió imitar la tomatina de Buñol, en la que se arrojan toneladas de tomate que no sirven para el consumo humano.
El alcalde se mostró satisfecho porque la tomatina le ha dado a Sutamarchán renombre nacional e internacional. "No ve que vinieron (a cubrir el evento) hasta agencias internacionales de noticias". "Hágame un favo, diga que el de Sutamarchán está catalogado como uno de los mejores climas del mundo y que todo el mundo está invitado al pueblito", pidió Rodríguez a la prensa.
El funcionario enfatizó que la fiesta de la tomatina está fundada sobre seis valores clave: la paz, la cordialidad, la familiaridad, la comprensión, el amor y el respeto.






