Queda un mes para que finalice el plazo que obliga a regularizar la situación de los empleados domésticos. Afecta a todos los trabajadores del hogar, tanto internos como externos, que trabajen a tiempo parcial o a jornada completa, y que desempeñen su trabajo en uno o varios hogares. De aquí se excluyen las ayudas que prestan los familiare y amigos.
Ana Segovia todavía no tiene contrato, aunque espera firmarlo antes de que finalice junio. Lleva años trabajando en la misma casa con una jornada intensiva de 9 a las 16 horas. Menos comprar desempeña todas las tareas propias de un hogar. Para ella el contrato es un alivio y un reconomiento a una labor dura. De esta forma puede cogerse la baja como cualquier trabajador y, además, disfrutar de unas vacaciones remuneradas.







