La calle peatonal de la parte trasera de la Ciudad de la Justicia se encuentra todos los días repleta de automóviles. Los coches pertenecen tanto al personal que trabaja en las dependencias como a los agentes de Policía y Guardia Civil que acuden a las instalaciones para asistir a algún juicio. También hay alguno de particulares.
Llama la atención que se permita el estacionamiento en una calle en la que está prohibido. Es más, no se debería ni circular por esta vía. Los residentes y el resto de usuarios de los juzgados, en cambio, tienen que sufrir con la presencia diaria de la grúa en las calles cercanas. En los alrededores existe cero permisividad.
Pero además existe un motivo incluso de mayor peso. Se trata de las medidas de seguridad. La Guardia Civil ya ha trasladado su preocupación a la Policía Local acerca de esta cuestión. Fuentes del cuerpo municipal anunciaron que, tras las Fallas, se iba a intensificar la vigilancia en este punto.
Pero no parece, por el momento, que esto se haya cumplido. La mejor solución -y la más barata- sería la colocación de bolardos, una medida que ya pidieron desde la gerencia del edificio y el Instituto Armado.














