La nueva cubierta de la plaza Redonda avanza a buen ritmo en su construcción y desde los edificios cercanos ya puede verse la tela de araña de acero que formará un gorro sobre los nuevos puestos de venta. Con un sol de justicia y un calor asfixiante los trabajos tienen la vista puesta a finales del mes de junio. Esa es la fecha en la que la plaza debería recuperar todo su color y sabor.
La moderna apuesta del arquitecto Amadeo Llopis está siendo visitada diariamente por decenas de profesionales que desean seguir en primera línea el avance de la obra y las técnicas empleadas.
Un andamio enorme donde se asienta una plataforma de listones de madera sirve a los operarios de mesa de trabajo para soldar las piezas metálicas de la cubierta. El tipo de metal, dúplex inoxidable, es el más idóneo que han encontrado los técnicos para la planta, tanto por su solidez como la facilidad para trabajar con este material.
El 22 de junio es la fecha en la que deberían estar terminadas las obras. Ocho pilares metálicos sujetarán la cubierta desde cada uno de los módulos que acogerán los nuevos comercios. Mientras tanto, todas las tiendas situadas en las plantas bajas siguen abiertas, a pesar de algunas dificultades para colocar los expositores. Las molestias lógicas de las obras han mermado las ventas, aunque la plaza se convertirá en toda una atracción cuando se inaugure la parte central.













