En 1935 nacía en una barraca de Cases de Bárcena el primogénito de Amparito y Sento. Vicente llegaba al mundo con prisa. Sólo tenía seis meses de gestación y su incubadora fue una cajita de zapatos rodeada de botellas de limonada llenas de agua caliente. Cuando las campanas de la iglesia sonaban, los vecinos se temían lo peor. Pero el destino le había preparado a Vicente Ros una larga vida y ayer, a sus 77 años, recibía emocionado un homenaje por ser un Agricultor Ejemplar. Este premio a toda una vida de esfuerzo y dedicación al campo le llenó los ojos de lágrimas.
Vicente se ha jubilado pero su vida sigue siendo el campo. Todavía disfruta cogiendo el tractor para ir al terrenito. Una hora para ir y otra para volver. Ahí es nada. Pero el está encantado. "Ver brillar el sol en el campo y hacer lo que uno quiere, eso es lo mejor de todo", sentencia con sencillez.
No fue el único que se llevó un reconocimiento a toda una vida a casa. Vicente Benlloch, Rufino Salvador Carreras, Francisco Salcedo, José Quilis y Andrés Olmos recibieron en la alcaldía pedánea de La Torre este homenaje a los Agricultores Ejemplares 2012, de manos del Consell Agrari Municipal.
Este galardón que entrega el Ayuntamiento de Valencia cada año a sus agricultores más ilustres sirvió para contar las historias y las aventuras de estos héroes de la huerta, algunos cuarta o quinta generación de profesionales del campo, que miman sus alcachofas, sus patatas y sus cebollas con el orgullo de ser "valencià i llauraor", como dice Vicente.
Todos han tenido momentos de muchas dificultades pero su amor por la tierra y el deseo de mantener sus raíces les han dado fuerzas para seguir cultivando el futuro.
Precisamente ayer se produjo un hecho insólito porque uno de los galardonados todavía no ha cumplido los veinte años. El benjamín de esta
familia de agricultores se llama Andrés Olmos, cuarta generación que lleva desde los 13 años cultivando acelgas, espinacas y repollos. "La vida en el campo es dura pero no difícil, para mí es lo más fácil del mundo", explica. En el día del patrón de los agricultores, San Isidro, esta fiesta se hizo extensiva a todos los agricultores que cada día labran la tierra. Y para que esta artística profesión no se pierda, el Ayuntamiento va a impulsar en la zona unos huertos urbanos tradicionales para que la afición al campo se extienda y eche raíces. De momento, ya han solicitado cultivarlos más de 150 personas.













