
FUENTES DE INGRESOS
A la necesidad de ser austeros se suma ahora la importancia de sacarle el jugo a lo que quede de la poda. Lo dice Merkel, lo dice Hollande y lo dice el Sursum Corda. No es sólo cuestión de gastar poco; también hay que generar algo. Durante dos décadas, en la Comunitat se ha desplegado una política de apertura y creación de espacios y colecciones museográficas sin parangón en España. Hasta 1989, se componía de 22 museos. En 20 años, la cantidad se multiplicó casi por diez, según el Ministerio de Cultura. Una vez creada esta red será necesario sacarle partido y articular fórmulas que contribuyan a su sostenibilidad. La explotación de la red museística valenciana apenas se ha iniciado. El margen de recorrido es, más que amplio, inexplorado. La Comunitat es la región con más museos gratis. Excepto la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en el resto de espacios culturales apenas se trabaja el aspecto más comercial de la actividad, al margen del evidente beneficio social de este tipo de instalaciones, lo que es ya una generación de riqueza.
El museo más visitado de la Comunitat, el IVAM, lleva un trimestre sin tienda. El centro multidisplicinar «de referencia» para la Generalitat, el Carmen, tampoco disponde tienda, su entrada es gratuita y por internet no es posible acceder a ningún producto propio del marchandising que en el MoMa o el Reina Sofía miman sin complejos, lo que incluso ha propiciado que en el Louvre abrieran en 2009 un MacDonald's.
«Los valencianos viajan en vacaciones y pagan por entrar en museos que, en muchos casos, no disponen de la oferta que sí tienen aquí, donde se entra sin pagar. Hay que valorar lo nuestro. No podemos regalar lo que en otros sitios se paga. Aquí también se cobrará», señaló un importante responsable de la Diputación de Valencia. La diputada María Jesús Puchalt, responsable del área de Cultura de la institución provincial, confirmó a LAS PROVINCIAS que «antes de final de año» la Diputación aprobará unas tarifas para cobrar «entre uno y tres euros» por entrar en los museos de su competencia (MuVIM, Prehistoria y Etnología en la ciudad de Valencia). En similares trámites se encuentra la Generalitat, como ya adelantó este periódico en exclusiva. El Consorcio de Museos de la Comunitat tiene previsto aprobar en el próximo pleno una serie de tarifas para su aplicación «en un futuro próximo», según fuentes de la Conselleria de Cultura. Además, desde el Consorcio se prevé dar luz verde al alquiler de espacios en el Centro del Carmen, como también sucede en el IVAM o recintos como el Palau de les Arts (la ópera ha ingresado en lo que va de año 250.000 euros por ceder zonas del recinto para celebrar eventos).
El Museo del Prado cobra entrada (10 euros), y el Reina Sofía de Madrid, y el MNAC de Cataluña, donde también cobra el MACBA o el Picasso; o el Museo de Bellas Artes de Bilbao (6 euros) y no digamos su Guggenheim (8 euros), o el Museo de Bellas Artes de Sevilla (1,5 euros a los que no son ciudadanos de la UE). Aquí, el Museo de Bellas Artes de Valencia, segunda pinacoteca del país, es gratis. Lo mismo sucede con el Centro del Carmen o el MuVIM. Cobran el IVAM (dos euros), la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CAC) o el MARQ de Alicante. Este último recauda cada fin de semana unos 1.500 euros por la venta de entradas, un cobro que el Ayuntamiento de Valencia inició ya el año pasado, lo que le permitió recaudar unos 100.000 euros en 2011 tras recibir a más de medio millón de visitantes. Y es que en la Comunitat se ofrece el arte a precios bajos. De 150 museos valencianos, sólo uno cobra más de tres euros por entrar (la CAC); en toda España hay cerca de 200 que superan esa cantidad. El Museo de Bellas Artes de Sevilla obtuvo en 2011 unos 9.000 euros por cobrar entrada. El de Bilbao sí atiende a la rentabilidad de su política cultural y fuentes del museo señalan que «el 15% del presupuesto corresponde a ingresos por venta de entradas e ingresos por otros conceptos», lo que supone cerca de 600.000 euros anuales. Los museos alaveses también anunciaron a finales de 2011 que comenzarán a cobrar.
Cobrar por entrar no es la única vía de captar ingresos en los museos. Ni mucho menos. El IVAM recaudó en 2006 por las entradas 20 veces menos que por la venta de catálogos y transparencias. Su tienda está cerrada. Desde febrero. Y no hay fecha para su reapertura. Aún peor es la situación del Centro del Carmen, sin tienda ni cafetería ni web propia, algo que podría cambiar pronto. «Hay un gran recorrido para avanzar. La Conselleria está estudiando proyectos de captación de fondos principalmente destinados al Centro del Carmen. Ahora mismo, la captación de ingresos por venta de entradas no es relevante. Tan solo cobra el IVAM, pero a medio plazo se puede plantear otro tipo de políticas», señalaron fuentes de la Conselleria de Cultura.
Cobrando entrada desde hace un año, pero sin tienda, está la Lonja (el monumento más visitado en Valencia). «Aquí no hay tienda. En un quiosco de ahí detrás tienen alguna cosa típica y en la librería Soriano venden carteles de toros», se excusan en el Museo Taurino, que se decidió a empezar a cobrar hace unos meses «con unos resultados excelentes» (se espera recaudar cerca de 20.000 euros anuales, según Antonio Lis, coordinador de los museos de la Diputación, que sufren una merma de ingresos por el desplome del patrocinio debido a la crisis y que recibe por la explotación de tiendas y cafeterías de sus recintos más de 33.000 euros anuales. Los museos de la Diputación generan actualmente, en total, cerca de 150.000 euros.
Funcionan satisfactoriamente las tiendas del MuVIM o de la CAC, aunque no siempre fue así. «Cuando se abrió el Museo Príncipe Felipe, Calatrava no autorizaba las tiendas, una locura. Se inventaron unos tenderetes con ruedas. Cuando venía el arquitecto los escondíamos», recuerdan fuentes vinculadas al museo. El Oceanográfico, sin embargo, se abrió con un espacio preferente para tiendas, que han generado notables ingresos al acuario. «En cualquier gran museo del mundo, los responsables organizan el circuito de manera que es inevitable pasar por la tienda, donde lo de menos es vender catálogos», señalan esas mismas fuentes.
«Para desarrollar todo el potencial de la Ciudad de las Artes y las Ciencias ofrecemos experiencias únicas, más que un determinado producto o servicio. En cualquier caso, se trabaja constantemente para establecer nuevos convenios con empresas y potenciamos el recinto para el lanzamiento de productos, realización de convenciones, charlas y eventos o rodaje de spots», indican desde la CAC, que anualmente recauda cerca de 28 millones de euros por las entradas, un millón por las tiendas y casi dos más por los locales de restauración y otras actividades. Es el único espacio cultural de la Comunitat que ha tomado consciencia y apuesta ya por el comercio electrónico, algo que en museos como el Thyssen de Madrid o el Guggenheim de Bilbao cuidan con esmero. La CAC dispone de una tienda electrónica aceptable, variada, algo que ni por asomo aparece en las webs del IVAM, el San Pío V o el MuVIM, si bien en este último caso, Antonio Lis asegura que se estudia «nuevos cauces acordes con las nuevas tecnologías, como un book promocional y otros medios electrónicos».






