
Luz verde a la instalación de cámaras de vigilancia en el jardín del Turia. El proyecto de la Policía Local ha salvado el último trámite, la autorización de la Conselleria de Cultura, para sacar a concurso el sistema de prevención de delitos en el cauce del río. El concejal de Seguridad Ciudadana, Miquel Domínguez recibió ayer la comunicación de la directora general de Patrimonio Cultural, Marta Alonso, de que tenía el expediente listo para la firma tras recibir el visto bueno, por lo que confió en que el proceso se acelere a partir de ahora para comenzar las obras.
La inversión prevista será de 620.000 euros con fondos procedentes del Plan Confianza. La iniciativa ha pasado ya otros filtros como la comisión de videovigilancia, grupo formado por varias administraciones que deben autorizar este tipo de cámaras, al grabar imágenes en la vía pública.
La previsión es al menos de una treintena de cámaras, además de un teléfono SOS en cada tramo del cauce. El número depende de las ofertas de las empresas en la licitación, por lo que podría aumentar. El Ayuntamiento quiere aumentar el nivel de seguridad en el jardín y ofrecer a los vecinos postes para llamadas en caso de emergencias.
El expediente ha estado meses en la Conselleria de Cultura, debido a que la colocación de las cámaras debe respetar el entorno, declarado Bien de Interés Cultural por la presencia de monumentos como los puentes medievales y los dos pretiles del cauce.
Al final, la solución ha sido, entre otras cuestiones, mimetizar los báculos junto a los árboles pintándolos de color verde, así como limitar el cableado al mínimo para evitar la apertura de zanjas en lo posible. Sobre esto, una ventaja ha sido la construcción de un carril bici en ambos lados del jardín.
«Hemos aprovechado esas obras para colocar buena parte del cableado», indicaron fuentes municipales. En los postes SOS, la previsión es que haya dos cámaras, una para poder visionar a la persona que llame y otra periférica para garantizar la seguridad de la llamada.
Domínguez indicó que la solución de las cámaras debería hacerse extensiva a otros jardines, como una garantía para los usuarios y el mantenimiento de la instalación. «En otras ciudades se han colocado cámaras en jardines con vallas, cerrados. Es algo que debe fomentarse en la medida que podamos en los próximos años». El edil habló de esta cuestión al hilo del robo de cable del alumbrado público en el jardín de Viveros, un suceso producido en la noche del domingo, como informó ayer este periódico. Los técnicos de la contrata ya han comenzado la reparación de las farolas, aseguró el delegasdo de Alumbrado, Juan Vicente Jurado.
En total, la policía recuperó 50 kilogramos de cable de cobre, apilado en una caseta tras ser arrancado de varias trapas del jardín. No obstante, este material es «inservible», por lo que la concejalía debe reponer todas las conducciones. Mañana se inaugura la Feria del Libro, por lo que urge poner a punto todas las farolas.
El edil recordó que los robos de cable han supuesto en los tres primeros meses del año un gasto de 80.000 euros, una cantidad que crece cada vez más por la dificultad del Ayuntamiento en erradicar estos robos. Las cámaras en el cauce pueden ser un método idóneo, en una zona donde se han producido varios robos estos años.
Domínguez recordó que tiene ya consignación presupuestaria en tres proyectos financiados por la Generalitat. Además de las cámaras en el jardín del Turia, hay prevista una inversión de 3,2 millones para un nuevo retén de la Policía Local en el barrio de Benicalap, en la calle Castellonet, además del Centro de Seguridad y Emergencias.
En este último inmueble, anexo a la central policial en la avenida del Cid, es donde se conectarán las cámaras de vigilancia y los teléfonos SOS. En los últimos años, la Policía Local ha pedido a las distintas delegaciones que incluyan en edificios de nueva planta cámaras de vigilancia, que también estarán controladas desde dicho centro.
«Al menos una docena de inmuebles ya tienen cámaras, incluso en el exterior cuando se trata de un recinto vallado». La dirección de obra ya está adjudicada, en una inversión que ascenderá a 2,4 millones de euros y que entrará en funcionamiento este mandato.














