Fiesta de San Blai en la iglesia de San Valero de Valencia. / Juan J. Monzó
Los vecinos de Ruzafa se volcaron ayer con la celebración de San Blas. El santo, abogado contra las enfermedades de la garganta, reunió a una gran cantidad de personas que acudieron a la puerta de la Parroquia de San Valero y San Vicente Martir para comprar sus 'coquetes' bendecidas y el aceite de oliva. El acto tradicional era uno de los muchos que se celebraron ayer en el activo barrio.
La efectividad de la mano de santo se pone este fin de semana a prueba con el frío que azota Europa. Por la tarde los niños fueron los protagonistas con la 'passà de chiquets' al pasar por el altar donde les ungieron la garganta con aceite bendecido.
La fiesta no termina hoy en Ruzafa ya que para conmemorar esta festividad las calles próximas al mercado municipal acogen durante todo el fin de semana un Mercado Medieval.
Torrent reparte santblaiets en una concurrida festividad
Un río de gente llenaba ayer las calles del centro de Torrent en una de las celebraciones más queridas: Sant Blai. Para la ocasión, la Cofradía había elaborado 250 kilos de 'santblaiets' y cantidades ingentes de aceite bendecido y gaiatos para «seguir con una tradición que, cada año, va a más porque tenemos gente desde las ocho de la mañana», explicaba la vicepresidenta, Lolita Pérez, asidua al puesto de venta desde hace 40 años.
Miles de personas llegaban al centro neurálgico de la celebración, la iglesia de San Luis Bertrán, para venerar al santo que intercede ante los males de garganta.
Tras la bendición de los panes y una misa, los clavarios y clavariesas de Sant Blai, niños y niñas de entre 3 y 5 años, desfilaron en pasacalle hasta la ermita.
Mientras, miles de personas recorrían el tradicional Porrat donde se podían encontrar los típicos frutos secos pero también encurtidos, artesanía y puestos de dulces. Hasta Torrent se acercó ayer el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, junto con el máximo representante de Les Corts, Juan Cotino y la consellera de Educación, María José Català, acompañados por la alcaldesa Amparo Folgado. La actividad también era frenética en los hornos de la ciudad con la llegada de la típica Cassola de Sant Blai, un guisado elaborado en cazuela de barro con pelota dulce (a base de almendras) y salada que se prepara en casa y luego se cocina durante unas dos horas a 200 grados, a ser posible en un horno tradicional de leña. «Nos han traído ya unas cincuenta cazuelas para hacer pero vendrán más. Este año tenemos más actividad que el año pasado», apuntaba Vicente Córdoba del Forn La ermita. También se habían elaborado más de 3.000 gaiatos dulces y salados, otra de las tradiciones gastronómicas que nunca faltan por Sant Blai.
Por la tarde, la fiesta culminó con una procesión, el verso y los cantos al gozo. Y es que Torrent recibe cada año a miles de visitantes que llegan de toda la comarca y la provincia para venerar al santo y disfrutar de los puestos de feria y artesanía que se instalan en las inmediaciones de la calle Ramón y Cajal.
Los primeros datos recogidos sobre esta celebración se encuentran en el Barroco, donde Torrent era una población que apenas superaba los 1.500 habitantes. De hecho, en 1657 ya hay constancia de la celebración de la festividad en honor al santo.
Así, cada 3 de febrero la devoción convierte Torrent en el epicentro de una fiesta que venera a Sant Blai y busca su amparo en los males de garganta. No en vano el dicho popular así lo dice. 'Sant Blai gloriós, em cure la tos', recitaban Maruja Martínez y Pepita Velert al unísono, mientras hacían cola en la puerta de la iglesia, momentos antes de la bendición del aceite. «Venimos aquí desde siempre. Es una tradición muy bonita», decían.

















