Francisco Camps, junto a Ricardo Costa, muestra su alegría por el veredicto. / Pool
Un "gracias, Dios mío", un guiño de complicidad hacia el cielo y una mirada a su esposa fueron las primeras reacciones de Francisco Camps al conocer que el jurado ratificaba su inocencia. Era la segunda vez que, por la misma causa, recibía la buena nueva: la primera fue en agosto de 2009, cuando el Tribunal Superior de Justicia desestimó investigar la llamada causa de los trajes; la segunda, ayer, cuando se leyó el veredicto de no culpable.
"Estoy muy feliz por mí, por la Comunitat Valenciana y por el PP", afirmó ayer a LAS PROVINCIAS el expresidente de la Generalitat, Francisco Camps. Horas después, el ex presidente de la Generalitat recibió la felicitación de Mariano Rajoy.
"Se ha demostrado que los valencianos han tenido un presidente como Dios Manda", aseguró el gran protagonista de la jornada de ayer cuando ya habían empezado a asentarse los sentimientos tras unos momentos de tensión que se hicieron interminables, desde que entró en la sala del TSJ hasta que empezó a leerse el veredicto
Su primera entrevista tras el veredicto
Francisco Camps ha realizado esta mañana sus primeras entrevistas tras ser declarado no culpable ayer por el jurado popular del delito de cohecho pasivo impropio del que se le acusaba. El expresidente de la Generalitat ha confesado que ''en estos momentos es tan excepcional y extraordinaria la situación que estoy viviendo que pienso más en el futuro que en el dolor que deben estar sufriendo los que pensaron que iba a ser condenado. Ni tengo rencor ni quiero acordarme de ellos ni de sus nombres''.
Camps, en una entrevista en Onda Cero, no ha querido hablar de su futuro político y se ha negado a hablar de la posibilidad de volver a la presidencia de la Generalitat: ''Hoy es día de agradecimiento. Quiero dejar el día de hoy en el aspecto personal. Ser presidente de la Generalitat ha sido una etapa preciosa, pero si hubiese tenido que pasar por este sufrimiento brutal para ser presidente de la Generalitat, le hubiera dicho que sí, porque ser presidente de la Generalitat es lo más grande que se puede ser para un valenciano''. ''¿Está amortizado?'', le ha preguntado Carlos Herrera, a lo que Camps ha respondido: ''Hoy no hablo de política. Hoy soy el ciudadano Camps que se levanta feliz tras una persecución brutal. Ha sido mucho sufrimiento y paciencia, pero hemos podido ganar, les hemos podido ganar. Los que perdieron ayer, que no sé si son un sistema estrictamente democrático, todo ese conglomerado bestial, un jurado popular le ha ganado''
Resarcir a Betoret y Campos
El expresidente de la Generalitat ha manifestado que que ''el señor Betoret y el señor Campos ya no podían más, como yo tampoco. Era un calvario insufrible. De hecho el señor Campos tuvo un infarto de miocardio en pleno proceso. Aquí no sé se habrá posibilidad de resarcir a estos dos señores el agravio que han sufrido. No lo sé. Pero el señor Costa y yo hemos quedado absueltos y creo yo que hay una absolución general sobre estos dos hombres.
Camps es consciente de su enjuiciamiento ha servido para poner en cuestión a toda la Comunitat Valenciana y al PP que él ha presidido.
Eran las 19.24 horas cuando llegó Francisco Camps junto a su mujer, Isabel Bas, en un utilitario. El expresidente salió del vehículo por la puerta trasera derecha, la que embocaba hacia la penumbra del patio interior del TSJ. Sonreía y saludó levemente a los periodistas que formaban un pasillo a ambos lados de la puerta. Cuando levantó la cabeza tras emerger del vehículo un enorme abucheo lo recibió; a sus espaldas, cerca de 500 manifestantes supuestamente a favor del juez Garzón y en contra de su enjuiciamiento aprovecharon el momento para volcar su ira contra Camps.
El expresidente no demudó el color. Aguantó el chaparrón de palabras y gritos en su contra y esperó, sereno, a que saliera del coche su mujer, a pesar de que un funcionario trató de protegerlo de los manifestantes y le metía prisa para que entrara en del TSJ. Casi metieron a ambos en volandas en la sede judicial.
Un día inolvidable
Francisco Camps solamente recibió el aplauso de dos personas, un hombre y una mujer de mediana edad que contra viento y marea acudieron a apoyar a su líder. «Nosotros somos dos aquí, pero en realidad somos muchos más que ellos», afirmaron refiriéndose a los manifestantes y a los votos que ha cosechado el PP en las tres últimas elecciones: las autonómicas, las municipales y las generales.
Poco a poco fueron llegando militantes y simpatizantes populares, aunque ninguno de los de primera línea de la batalla política. Ni siquiera Rita Barberá acudió. Y menos todavía ningún representante del Consell.
La salida de Francisco Camps del TSJ resultó tumultuosa. Casi una hora después de que se conociera el veredicto, los flashes de las cámaras fotográficas, los gritos de los periodistas para tratar de sacar una declaración del expresidente y los aplausos intensos de medio centenar de seguidores que se abalanzaron hacia la puerta tras las dos filas de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión ahogaron por momentos los abucheos procedentes de los concentrados en favor de Baltasar Garzón. Camps pareció salir a presión de la sede del alto tribunal junto a su esposa y su hijo mayor.
El anterior jefe del Consell, tal y como hizo durante la campaña electoral en la que fue reelegido con su tercera mayoría absoluta consecutiva, también dirigió un saludo sostenido durante unos pocos segundos hacia los concentrados que no habían parado de abuchear y gritar.
Camps volvió a subirse al utilitario de color gris antracita, fabricado en Almusafes, y marchó hacia su casa. Allí es donde inició una nueva celebración.
La casa de Camps
Relajado y feliz. El expresidente de la Generalitat fue arropado a las puertas de su casa por un centenar de militantes del PP, entre ellos importantes cargos orgánicos, exsecretarios autonómicos e, incluso, personalidades destacadas de la sociedad civil valenciana.
Todos ellos quisieron aprovechar la oportunidad de transmitirle la enhorabuena tras el fallo del jurado. El expresidente accedió a fotografiarse con los militantes que lo solicitaban -se hizo una buena cantidad de fotos- y no rechazó ninguna de las manos que se le tendían en señal de complicidad.
Su mujer, Isabel Bas, y su hijo, que ya le ha acompañado en alguna ocasión en la sala de vistas, también bajaron a la calle para agradecer las muestras de cariño.
Alrededor de las 20.50 horas comenzó a congregarse la gente a la altura del domicilio particular de Camps en la calle Poeta Querol de Valencia. Prácticamente coincidió con la salida del expresidente de la Generalitat, triunfante, de la sede judicial.
Personalidades destacadas
Entre las personalidades destacadas que acudieron estaban el presidente de Les Corts, Juan Cotino -la segunda autoridad en la Comunitat-, el portavoz parlamentario del grupo popular y exconseller Rafael Blasco, y su mujer, Consuelo Císcar. Había una nutrida representación municipal, como el concejal de Valencia Vicente Aleixandre y la concejala Lourdes Bernal, que habían estado presentes en el TSJ.
También se pudo ver hablando afablemente con Camps al vicepresidente de Valmor Sports, Jorge Martínez Aspar, al presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia, Rafael Aznar, o al catedrático José María Lozano.
Asimismo, acudieron a las puertas del domicilio de los Camps Bas algunos excargos de sus gobiernos autonómicos. Fue el caso del exconseller de Infraestructuras, Mario Flores; de la exconsellera de Turismo y actualmente diputada en el Congreso, Belén Juste; o del exsecretario autonómico David Calatayud.
La concentración de la militancia popular fue tranquila y hasta cierto punto discreta -no como la que se produjo hace un par de domingos en los alrededores-, aunque en algunos momentos se escucharon gritos de ánimo a Francisco Camps e, incluso, consignas como «viva nuestro presidente». Pasada media hora desde el inicio de la concentración los simpatizantes se fueron disolviendo.
Eso sí, muchos de ellos, subieron al piso de la familia Camps que según comentaron fuentes presenciales estaba atestado de amigos y compañeros del partido, entre ellos la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.
El hogar de los Camps-Bas, en el corazón de Valencia, se había convertido en un hervidero de militantes y simpatizantes del PP, pero al que anoche no acudieron representantes del Consell ni de la cúpula autonómica del PPCV, como tampoco lo han hecho a lo largo de las 26 jornadas que ha durado la vista oral.





