La Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO) ha organizado en Valencia unas jornadas sobre divulgación de la salud ósea, en las que se ha destacado la importancia de consumir calcio para evitar la aparición de esta dolencia, hasta una cantidad diaria de 1.200 miligramos.
El coordinador de la entidad, Rafael Herrero, ha explicado que el objetivo de esta iniciativa es "concienciar sobre la importancia de cuidar nuestros huesos mediante hábitos saludables". Según sus datos, en la Comunitat, la osteoporosis afecta a cerca de 350.000 personas, "la mayoría mujeres mayores de 50 años". Por esta razón, durante el evento se han realizado pruebas gratuitas de medición ósea, que ofrecen un sultado orientativo.
Uno de los invitados a la cita ha sido el doctor Juan José García-Borrás, experto en Reumatología y portavoz médico de la jornada, quien tamién ha destacado la necesidad de sensibilizar a la población sobre la prevención de la osteoporosis, "una enfermedad de difícil detección", según el especoañosta. La dolencia se caracteriza por una disminución de la masa ósea y una baja calidad de la misma, con un evidente aumento del riesgo de fractura osea. "No presenta síntomas y no duele, por lo que se suele detectar cuando el paciente acude al especialista por una revisión o una fractura", ha añadido.
Tal y como ha indicado García Borrás, los expertos consideran "fundamental" informar y educar ya que la osteoporosis se puede prevenir con simples medidas, entre las que ha destacado "evitar la vida sedentaria e incrementar el consumo de calcio y vitamina D. Además es importante evitar hábitos tóxicos como el alcohol y el tabaco.”, ha añadido.
Por su parte, Meritxell Gómez, portavoz y experta en nutrición de las jornadas, ha resaltado la importancia de cuida la dieta: “Una actividad física moderada y una alimentación rica en calcio son factores clave para cuidar nuestra salud ósea", ha detallado. En su opinión, se recomienda una dieta que incluya un mínimo de 1.200 miligramos diarios de calcio, que podemos encontrar en los lácteos (yogures enriquecidos en calcio, leche y queso); en vegetales (espinaca, col o el brócoli); así como en el pescado (las sardinas; en los frutos secos y en las legumbres).







