La importancia de las 536 bandas musicales que operan en todos los rincones de la Comunitat no solo es cultural, teniendo en cuenta el auténtico carácter formativo de las agrupaciones. Según un estudio realizado por el equipo de Economía de la Cultura del Instituto de Desarrollo Local de la Universitat, a lo largo de la semana se imparten 37.643 horas de formación musical (y ensayos).
El documento, que debe servir para la elaboración del futuro Plan Estratégico de la Federación de Sociedades Musicales incide en la calidad educativa que generan. Sirve un dato: en toda la autonomía hay 257.935 metros cuadrados de instalaciones dedicadas tanto a la enseñanza, como a la gestión musical. El valor económico asciende a 80 millones de euros.
El documento también resalta el valor cultural que generan las agrupaciones musicales que, de hecho, es propio de la Comunitat, pues no hay ninguna otra región en el país con tal cantidad de bandas. A lo largo de un año, han ofrecido 3.250 conciertos y 435 sesiones de orquesta, por no hablar de los 11.200 pasacalles en los que participan.
El estudio, coordinado por el profesor Pau Rausell, ha contado con la intervención de 300 sociedades, que han participado a través de encuestas. El objetivo es “evitar que las subvenciones o el dinero público sean consideradas un gasto, sino una inversión”, en palabras del presidente de la Federación, Josep Francés Almería.
Próximo Plan Estratégico
El informe se llevará a la próxima Comisión Mixta con la Conselleria de Gobernación, en la que se abordará el futuro Plan Estratégico, entre cuyos aspectos más importantes se encuentra la financiación autonómica que recibe la Federación. La idea es que el citado plan empiece a perfilarse a finales de julio.
Hay que recordar que la Federación de Sociedades Musicales protagonizó una agria polémica con el Consell después de que, en 2009, comenzarán a aplicarse recortes en la financiación pública de la entidad, que en el año 2010 llegaron a ser del 50%. Esto generó una oleada de protestas por parte de las bandas que, finalmente, han desembocado en un ligero aumento de las aportaciones, tanto en 2010 como en 2011, A juicio de Almería, la decisión de recortar fue “el mayor error de la historia del Consell”.








