El candidato del PSPV a la alcaldía de Valencia, Joan Calabuig, podría abandonar en las próximas horas su puesto en la lista para el Ayuntamiento de Valencia. El dirigente socialista ha trasladado a sus más estrechos colaboradores su malestar por lo que entiende como falta de colaboración por parte de la ejecutiva local del partido, que dirige Salvador Broseta. Curiosamente, Calabuig fue propuesto para el cargo con el apoyo de esa dirección local, después de que el secetario geneal de los socialisas valencianos, Jorge Alarte avalara su candidatura y descartara la del propio Broseta.
La eventual renuncia de Calabuig abriria una crisis de dimensiones considerables en el seno del PSPV, que se sumaría a unas preocupantes expectativas electorales en la ciudad de Valencia. Algunos dirigentes sostienen que los socialistas podrian quedarse el 22-M en 10 consejales, frente a los 12 actuales.
Calabuig entiende que la ejecutiva que lidera Broseta no se está empleando a fondo en la campaña electoral. De hecho, a su juicio ocurre todo lo contrario. El candidato socialista a la alcaldía percibe que la dirección del partido en la ciudad no le presta excesiva atención, ni a él ni a las próximas elecciones municipales, y sí en cambio al debate orgánico y al reparto de puestos en la candidatura.
Broseta, una persona de la máxima confianza de Alarte aunque con un recorrido todavía escaso en la primera línea política, no se ha dirigido todavia al candidato a la alcaldía para negociar la composición de la candidatura municipal, pese a que sí que ha mantenido conversaciones con las sensibilidades del partido en la ciudad. El lunes, el propio Jorge Alarte señaló la necesidad de que Calabuig «lidere» ese proceso de confección de la candidatura «para ganar la alcaldía».
A sus colaboradores, Calabuig les ha trasladado que no aprecia el mismo nivel de implicación en la campaña electoral en la ciudad de Valencia que sí se observa en Alicante o en otras ciudades. El candidato socialista ya había advertido de que el objetivo del PSPV en la ciudad de Valencia ante el 22-M debe ser el de intentar lograr la victoria. En cambio, Calabuig entiende que la ejecutiva de Valencia no está trabajando con esa misma prioridad.
El malestar de Calabuig con la dirección local del PSPV ha llevado incluso al candidato a la alcaldía a sostener en privado que, pese a la juventud de la dirección local de Valencia, aprecia en el partido en la ciudad los mismos defectos que la reciente reorganización del partido pretendía erradicar. Problemas relacionados con el acomodamiento en la derrota electoral y con la búsqueda del control orgánico como único y fundamental objetivo. En el trasfondo, las victorias consecutivas de Rita Barberá, que desde que llegó a la alcaldía en 1991 no ha dejado de ampliar su ventaja sobre los socialistas.
La posibilidad de que Calabuig abandone la candidatura del PSPV a la alcaldía de Valencia devolvería al partido a una situación similar a la que ya experimentó en 1999. Tres meses antes de las elecciones autonómicas de ese año, el entonces secretario general y candidato a la presidencia de la Generalitat, Joan Romero, abandonó ambas responsabilidades tras un duro enfrentamiento con el entonces número tres del PSOE Ciprià Ciscar, en relación con la composición de las candidaturas. Con la imagen de Romero en las vallas electorales, el PSPV tuvo que improvisar un candidato -el ex ministro Antoni Asunción- y se vio abocado a un congreso extraordinario.
Calabuig fue elegido candidato socialista a la alcaldía de Valencia el pasado 3 de octubre en un proceso de primarias en el que se impuso a Manuel Mata. Calabuig, que contaba con el apoyo de las direcciones local y nacional, y con el aval de la «minoría mayoritaria» encabezada por José Luis Ábalos, obtuvo 702 votos, frente a los 543 del miembro de Izquierda Socialista.
En las ultimas semanas, la opinión mostrada por Calabuig respecto a asuntos como la prolongación de Blasco Ibañez o el futuro de la Fórmula 1 (en ambos casos ha abierto la puerta a alcanzar acuerdos) ha marcado distancias con la oposición radical mostrada por el grupo municipal socialista.








