De interés
Mantener a los más pequeños distraídos es siempre una tarea complicada y más aún cuando se avecinan días festivos, que pueden hacerse eternos dentro de casa. Durante estas largas jornadas de ocio, o simplemente en una tarde cualquiera después del cole, una opción divertida, saludable y apta para todas las edades es dejar pasar las horas patinando sobre hielo o, al menos, intentando no caerse demasiado. Además, un buen rato de ejercicio sobre la pista resulta un método infalible para que los niños acaben tan cansados que estén dispuestos a irse temprano a dormir sin oponer resistencia.
Aunque resulte extraño, en una zona repleta de actividades de ocio como es la extensa área metropolitana de Valencia el recinto Fun on Ice, situado en el término municipal de Quart de Poblet, es la única pista de patinaje sobre hielo que permanece abierta durante todo el año, incluso los largos y desocupados festivos.
Se trata de un complejo de 600 metros cuadrados en los que disfrutar de un frío polar mientras se practican piruetas y artísticos giros, bajo la atenta mirada de un monitor que vigila la pista. Y, mientras los niños se cansan a gusto en el hielo, los padres que no sean muy aficionados al patinaje pueden refugiarse en la cafetería anexa al recinto.
La temperatura en el interior de este espacio, inaugurado a principios de este año, oscila entre los 10 y los 12 grados centígrados para garantizar el perfecto estado del hielo y la seguridad de los patinadores. Por ello, una de las normas principales de la instalación es que todos los participantes, tanto pequeños como mayores, acudan pertrechados con ropa de abrigo y guantes para evitar molestias o catarros causados por el frío. Los patines especiales para este tipo de pista los aporta la empresa, que, a pesar de ser pionera en Valencia, cuenta con distintas pistas de patinaje sobre hielo en Gandía, Alicante, Santander y León, entre otros puntos de la geografía española.
Fun on Ice, ubicada junto al centro comercial Bonaire, acoge cada mes entre 1.000 y 3.000 personas ansiosas por probar las delicias del hielo. Sin embargo, como reconoce Carmina, coordinadora de la instalación, la actividad es mucho mayor en los meses invernales que en los más cálidos ya que, en Valencia, según comenta, «aún no se ha asumido que es posible disfrutar del patinaje sobre hielo durante todo el año, sin importar la temperatura del exterior». «Sucede algo parecido con la playa, que aunque la mayoría de gente sólo va cuando hace mucho calor, también resulta muy agradable el resto del año», añade. Carmina recomienda esta actividad para niños «a partir de tres o cuatro años», eso sí, siempre acompañados por sus padres. Aunque añade que en ocasiones reciben a diminutos patinadores con apenas dos años.
Durante la semana Fun on ice, cuyas instalaciones fueron reformadas recientemente, dedica las mañanas a las visitas de grupos escolares o excursiones organizadas. Una vez acabadas las visitas escolares y concluidas las labores diarias de mantenimiento de la pista, Fun on Ice abre de nuevo sus puertas de 18 a 22 horas, en esta ocasión para particulares.
Todos a divertirse
Del mismo modo, los fines de semana la extensa pista está disponible para todo tipo de públicos. Los precios oscilan entre los cinco euros de la entrada con Carnet Universitario a los siete de un festivo, aunque el miércoles, declarado 'Día del patinador', se puede acceder a la pista por sólo tres euros y existen también descuentos para grupos y personas con el Carnet Jove.
En las sesiones especiales para colegios un monitor de Fun On Ice enseña a los niños a patinar y los supervisa durante la jornada en la que realizan distintos circuitos por todo el gélido recinto. «Se lo pasan genial y siempre quieren repetir», afirma Carmina.
Pero no sólo los escolares pueden aprender a deslizarse sobre el hielo. Para los inexpertos Fun on Ice también ha puesto en marcha en octubre cursos de iniciación al patinaje tanto de niños como de adultos, además de uno específico para estudiantes de la Universitat de València. Durante las cuatro sesiones del taller, que se prolongan a lo largo de un mes, cualquiera puede convertirse en un as sobre de la pista, «aquí entran personas que no saben nada sobre patinar y salen desenvueltos», comenta Carmina, quien asegura que los más pequeños son quienes más fácilmente aprenden. Estos cursos están divididos por edades y niveles y tienen un coste de 40 euros al mes. De este modo, existe un grupo de 2 a 4 años en el que, a través de juegos con patines de doble hoja se logra perder el miedo a la pista y desarrollar la motricidad; otro taller orientado a niños de 5 a 10 años; uno de patinaje familiar los sábados en el que se entremezclan padre e hijos, y un par más para jóvenes y adultos. En el grado de iniciación al patinaje, que tiene lugar los martes, se muestra la postura correcta del cuerpo que debe adoptar el patinador y se enseñan los movimientos básicos de este deporte, como deslizamientos, frenadas, giros y cambios de sentido.
Para los patinadores con cierta experiencia en el mundo del hielo se ha puesto en marcha, todos los jueves de cada mes, un cursillo intermedio. En él podrán perfeccionar los elementos básicos y aprender otros nuevos elementos.
En pocas clases lograrán patinar hacia atrás en curvas, realizar cruces de pies y frenadas en derrape y dominarán los dos filos del patín. Este curso incluye también una introducción a los saltos de medio giro y giro completo sobre dos pies.
Además, Fun on Ice organiza celebraciones de cumpleaños en las que los niños, tras disfrutar de una merienda preparada por la empresa y ponerse morados de tarta, pueden pasarse el resto de la tarde patinando. Estas celebraciones tienen un precio de 10 euros por persona y cinco para los niños que no quieran patinar.
Valencia patina sobre hielo, así que hay que ponerse gorro y guantes, y lanzarse a derrapar entre la escarcha.











