A Vicente Ramírez le ha salido competencia en eso de loar a Valencia con música. Y su rival no nació en Algirós, sino en Paxton (Nebraska). Es Josh Ruose, uno de los mejores cantautores pop del panorama actual, el que ha escrito y publicado una canción que habla de su relación con la ciudad.
Rouse vive en la calle Jesús desde hace dos años. Pero hay que remontarse a 2003 para tener la primera relación entre el cantante y la ciudad de las paellas, las falleras y el bus. Tocaba esa noche de febrero en Black Note: «Vine en una gira y fue un sitio que me gustó mucho. Tiene playa y buen tiempo. Normalmente en las giras vas de los aviones, al hotel y a la sala de conciertos pero me acuerdo que Valencia me gustó la primera vez, me parecía que era como Florida».
Conoció a la que ahora es su mujer, Paz Suay (a lo mejor fue esto lo que endulzó su percepción), quien ya a veces le acompaña en el escenario . Pero antes de establecerse en Valencia tuvo una primera relación con Altea a la que ya escribió una canción: «Estuve ocho meses mientras mi novia estudiaba Bellas Artes, pero era muy pequeña».
De allí a Nueva York. Algo más de un año en el cogollo de la música y de todo lo relacionado con el arte. Hasta que dijo basta: «Era muy complicado. Se puede decir que tenía algo de estrés cuando me quedaba en casa pensando en las muchas cosas que ocurrían cada noche en sus escenarios. Además cuando te planteas tener familia es mejor vivir en un sitio donde haya gente que te puede ayudar y en Valencia está mi suegra. En Nueva York no tengo a nadie».
Y entonces decidió dar una vuelta: «Pensé que debía ir a un sitio intermedio donde pasan cosas, pero se puede llevar una vida más tranquila». Y esa es Valencia. A Josh nadie le puede replicar en eso de elegir sitio para vivir. Tiene experiencia. Su padre, militar de profesión, les llevó en su infancia por siete estados diferentes así que Josh sabe lo que un sitio puede ofrecer, por experiencia comparativa.
En Valencia tiene su grupo de incondicionales. La pasada Navidad organizó un concierto que llenó una sala pegada a su casa. Allí cantó 'Valencia' y sus mejores éxitos aderezados con villancicos. Todo muy familiar. De ir por casa.
Por ahora, después de diez años de carrera profesional, a Josh le conocen más en el ámbito de la música pop que en la calle: «Voy al Consum y no tengo que pararme a firmar autógrafos. Ese rollo no me gusta mucho. Me gusta tener gente a que aprecia mi música, fans, pero no tener gente encima».
Una de las cosas que más aprecia de la ciudad es que se puede ir en bicicleta: «Hace buen tiempo y no hay excesivo tráfico y puedes llegar hasta el centro. Me han dicho que hay ya muchos kilómetros de carril bici. Creo que en un par de años habrá un boom de la bicicleta
Desde la calle Jesús y con su mujer se le ocurrió una canción de la ciudad en la que está a gusto. La letra tiene su punto de ironía, algo naif y muy estereotipada, pero es lo que le apetecía. «No es una burla de nadie, ni de nada. Me gusta Valencia y su gente y en mis canciones muchas veces utilizo un lenguaje con bromas. Lo hago para sonreír un poco». La música tiene reminiscencias brasileñas que Josh las pega al mar, a Valencia: «¿Valencia es un poco tropical no?».
Allá me iré,
Ciudad de Valencia,
Ciudad de las playas,
De donde eres tú.
Allá me iré,
Ciudad de Valencia
Donde viven falleras,
Como eres tú,
Me da poco y quiero más
Camarero, ponme un Kas
Y yo vivo en la calle Jesús
Dime Mari ¿a dónde vas?
Voy primero y tú detrás
A donde quieres, cogemos el bus
Allá me iré,
Ciudad de Valencia,
Ciudad de las playas,
De donde eres tú.
Allá me iré...

















