La solución a las quejas de los comerciantes del centro tradicional por la nueva ordenación del tráfico en el entorno de la plaza del Ayuntamiento, que impide el acceso directo a la zona de San Francisco y la Rambla y les deja aislados, tendrán que esperar. Al menos hasta el 1 de febrero, fecha en la que la Concejalía de Tráfico del Ayuntamiento de Alicante presentará a los pequeños y medianos empresarios del sector un estudio de las alternativas de tráfico en la zona y permitir que la Rambla recupere la actividad comercial que ha perdido. Sobre todo desde que en el mes de diciembre el área de Seguridad y Tráfico semipeatonalizó la plaza del Ayuntamiento y cortó a la circulación el acceso al centro de la ciudad por las calles Jorge Juan y Altamira.
Este fue el acuerdo al que llegaron ayer el concejal de Seguridad, Juan Seva y los presidentes del Colectivo por Alicante, Pedro de Gea, y los de las asociaciones de comerciantes Más que Centro, Gerona y adyacentes, ACRA y Corazón de Alicante, que mantuvieron una reunión con el fin de buscar una alternativa para que los coches
puedan acceder al centro.
Un encuentro que estuvo forzado por la protestas de los comerciantes, que realizaron una pegada de carteles en todos los establecimientos del centro de la ciudad, en los que expresan sus quejas por la situación de aislamiento que padecen, lo que les ha provocado pérdidas de entre un 25% y un 30% de ventas. El reparto de carteles se inició por la mañana y continuará hoy, pese a que el edil de Seguridad les pidió que los retiraran. De Gea y el presidente de Corazón de Alicante, José María Albert, afirman que están de acuerdo con la peatonalización de la plaza del Ayuntamiento, pero que se ha de dar una solución para que los coches puedan acceder a la Rambla y al centro.
Para ello proponen modificar el sentido del tráfico en la calle San Fernando, de tal manera que los vehículos puedan entrar desde la plaza del Mar y por la puerta de la Cámara de Comercio hasta la confluencia con la Rambla. También que se abra al tráfico el tramo de la Explanada junto a la Casa Carbonell, lo que se hace más difícil por el coste que conlleva. Seva refirió que la primera propuesta obliga a modificaciones de líneas de autobuses, pero que se estudiará.





