Ahora les ha tocado el turno a los músicos. Cerca de 50 integrantes de la Unió Musical de Llíria dieron plantón al nuevo director, Enrique Artiga, para crear una plataforma a favor del derribo del teatro. Anoche se celebraba el primer ensayo y la presentación del batuta, que sustituye a José Miguel Micó. El ex director presentó su dimisión el pasado 23 de diciembre, después del concierto de Navidad, contrario a la decisión de la nueva junta directiva de no derribar el teatro.
Uno de los músicos que ayer crearon la plataforma, que no quiso revelar su nombre, explicó que en Llíria se está viviendo «una auténtica guerra civil» entre los detractores y los partidarios del derribo. «Nosotros somos los que sufrimos unas instalaciones obsoletas que no se arreglan con una simple reforma, queremos un auditorio nuevo porque Llíria se lo merece».
El integrante de la banda acusó además a los nuevos directivos de la sociedad musical de «coaccionar» a los músicos más jovenes. 80 intérpretes presentaron un escrito con su baja temporal en protesta por la decisión de no derribar el teatro. «A algunos les ha llegado una carta obligándoles a retractarse o a presentar su baja definitiva de la banda. Eso se llama amenazas», explicó el músico, que quiere que la plataforma sirva para llegar a un consenso y a la paz social.
El culebrón del teatro viene de lejos. La anterior junta directiva consiguió una subvención de la Generalitat Valenciana para derribar el histórico teatro de la Unió y construir un auditorio nuevo. Una parte de los socios se mostraron en contra y presentaron varias mociones de censura contra esa directiva. El presidente, partidario de nuevas instalaciones, dimitió hace poco un mes después de que sufriera ataques. «Se lo pidió su familia y se convocaron elecciones. Ganaron los contrarios al derribo por solo cuatro votos y ahora amenazan a quien no piensa como ellos».
El equipo de gobierno ha decidido, pese a que descatalogó el edificio para su derribo, mantenerse al margen de la polémica.











