En apenas días, la Comunitat ha pasado de sufrir las consecuencias del frío intenso a vivir el caos causado por las fuertes rachas de viento que ayer trajeron de cabeza a los servicios de emergencia, teniendo en cuenta que en algunos puntos llegaron a alcanzar los 113 kilómetros por hora.
La mayoría de problemas se localizaron en Valencia, que vivió el vendaval más intenso de los últimos 20 años. El balance fue preocupante, con decenas de heridos de diversa consideración y numerosos destrozos en cornisas, árboles y fachadas. Otra de las consecuencias fue el corte de las comunicaciones por tren con Tarragona después de que el viento afectara a la catenaria de la línea. Además, ante los problemas causados en diferentes colegios, 30.000 alumnos se quedaron ayer sin clase, especialmente en la provincia de Valencia.
La situación fue de tal calibre en la capital que el Ayuntamiento llegó a recomendar a los vecinos que no salieran a la calle si no era necesario. Es más, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, decretó el cierre de los parques públicos para evitar víctimas por la caída de árboles.
El incidente más grave se produjo en la calle Daniel Balaciart, en el barrio de Benimaclet, donde el viento arrancó un cartel publicitario que coronaba una finca de doce alturas, cayendo sobre seis vehículos y causando heridas a dos personas que en esos momentos se encontraban en la zona. Una de ellas permanecía a última hora de la tarde ingresada en el Hospital Clínico con diversas contusiones, según la Conselleria de Sanidad.
También fue ingresado un adolescente que resultó golpeado por una farola. Sucedió en la calle Padre Alegre, y aunque sus heridas no eran de gravedad, fue trasladado al hospital, donde permaneció en observación y recibió el alta ayer. No fue el único susto protagonizado por un menor de edad. Casi al mismo tiempo, un joven era golpeado por un objeto en la plaza Tetuán. Si bien las fuentes diferían sobre si le alcanzó una valla o una cornisa, su situación tampoco es excesivamente preocupante, aunque fue trasladado a La Fe.
Más aparatoso fue el caso de un hombre de mediana edad al que le cayó parte del tejado de una finca en la calle General Tovar, quedando inconsciente en la acera, aunque su vida no corrió peligro.
El resto de heridos leves fueron una mujer de mediana edad alcanzada por la rama de un árbol en la calle San Vicente Mártir, junto a Correos, una trabajadora de la calle San Ernesto a la que le cayó el techo de escayola de su despacho, un afectado de la calle Crevillente por el golpe de un cascote, y dos bomberos heridos en Cocentaina mientras descolgaban un cartel desgarrado por el viento. Además, en el instituto de Villanueva de Castellón un docente sufrió varios cortes como consecuencia del desplome de un muro de un edificio contiguo sobre el centro. Y eso sin contar las decenas de afectados que no precisaron atención de los servicios de emergencia.
En cuanto a comunicaciones, la avería de una catenaria por el viento entre las estaciones de Cambrils y Montroig, en Tarragona, afectó a siete trenes de larga distancia que unen Valencia y Barcelona, perjudicando a 800 pasajeros. Según fuentes de Renfe, se acumularon retrasos de entre 60 y 90 minutos, debido a que los viajeros eran trasladados en autobús entre las estaciones de Aldea y Tarragona. Además, los cercanías de la línea C1 que conectan Valencia y Gandia también sufrieron retrasos de hasta media hora durante todo el día debido a la falta de fluido eléctrico.
Por lo que respecta a las carreteras, los problemas se centraron en la A-7 a la altura de Puçol y la N-344 en la Font de la Figuera, que se tuvieron que cortar por el vuelco de sendos camiones.
Valencia. A las diez y media de la mañana, el cuerpo municipal de bomberos empezó a recibir una oleada de avisos. A media tarde, con los efectivos de todos los parques en las calles, se habían realizado 75 salidas, y había en cola otro medio centenar de incidentes pendientes de resolución, que se fueron atendiendo a medida que se iban liberando las unidades. «La avalancha de incidencias es tal que incluso los bomberos están buscando voluntarios para poder atenderlas», dijo ayer Rita Barberá.
Precisamente, el Ayuntamiento recomendó el confinamiento de los vecinos en sus casas para evitar sustos. Además, aconsejaba revisar las viviendas para cerciorarse de que no hubieran desperfectos y para fijar elementos como toldos o antenas. También se pedía, en caso de salir a la calle, que se rehuyeran zonas arboladas, edificios antiguos, muros y vallas. Incluso se llegó a solicitar que no se circulara con coche ante el peligro de accidente.
Otra de las medidas preventivas fue el cierre de los parques y jardines de la ciudad, clausurados desde media mañana. Por la tarde, la Concejalía de Medio Ambiente había detectado 140 árboles arrancados. Y eso que no se contabilizaron los cientos de ejemplares con ramas desprendidas. También se clausuraron las canchas deportivas para reducir riesgos.
La ciudad sufrió numerosos percances. Parte del andamio publicitario de un centro comercial de la avenida Francia se desplomó, golpeando varios ciclomotores. En el pabellón de la Fonteta de San Luis, el desprendimiento de una placa de plástico del techo obligó a cancelar el entrenamiento del Power Electronics Valencia, mientras que la nave de vehículos del Parque Central de Bomberos perdió su tejado por una racha de viento.
Además, una parte del muro perimetral del colegio Mestalla se cayó sin causar sin daños personales, mientras que la biblioteca de la Universitat de València, en el campus de Tarongers, permaneció cerrada ante la posibilidad de desprendimientos, lo que originó malestar entre los estudiantes, en plena época de exámenes. Además, la carpa de mil metros cuadrados que el equipo Alinghi había levantado en el puerto para guardar material también voló por los aires. Por último, la caída de un árbol cortó la carretera del Palmar dos horas.
El puerto de Valencia tuvo más problemas. El viento obligó a clausurar las terminales y las bases de contenedores hasta las 16 horas, dejando sin acceso a decenas de transportistas que no tenían más remedio que dar la vuelta.
L'Horta. El área metropolitana de Valencia también sufrió el vendaval. Paterna registró un centenar de incidencias, especialmente la caída de árboles, aunque lo más relevante fue el desprendimiento parcial de una fachada en la calle Jacinto Benavente. En Torrent, el viento tumbó una veintena de pinos, lo que dificultó el acceso al Vedat, al quedarse un ejemplar cruzado en la carretera. Mislata siguió la misma medida que Valencia y clausuró el parque de la Canaleta. El alcalde de Xirivella, José Soriano, cerró polideportivos y recomendó no salir de casa.
La Ribera. La caída de un árbol y de varios cables sobre la catenaria de la línea 1 de metro provocó el corte del tráfico ferroviario entre Picassent y Villanueva de Castellón durante toda la tarde. En Alzira, el desplome de varias palmeras en la avenida Luis Suñer causó desperfectos en los coches estacionados. Además, la policía de Algemesí desalojó a una familia por el mal estado de un muro de su vivienda.
La Marina. El temporal de viento obligó a cancelar dos ferris con destino a Ibiza y Palma con salida desde Dénia. Además, la caída de un árbol causó destrozos en una escultura de la iglesia de la Asunción. En Teulada, voló el tejado de uralita de una vivienda, que aterrizó sobre un vehículo estacionado causando daños materiales.