Tan nerviosa estaba Ana que no pudo aguantar la tensión acumulada y comenzó a llorar. «Los profesores han llamado a cada padre, uno a uno, para que se llevaran a sus hijos. Y hasta que he visto sana y salva a mi niña lo he pasado muy mal». Como Ana, 200 padres fueron a recoger a sus hijos tras desprenderse unas chapas del tejado de las aulas prefabricadas sobre dos clases de infantil en el colegio número 10 de Torrent. «Los niños, al escuchar el estruendo, no paraban de llorar y chillar», decía Loli.
No fueron los únicos evacuados. Cientos de padres en Alboraya, Gandia, l'Alcudia, Carlet, Villanueva de Castellón y Alzira tuvieron que correr a por sus hijos al colegio, desalojados por desprendimientos de tejados y caída de muros debido al fuerte viento, que ha afectado principalmente a la Ribera y l'Horta.
En total, 30.000 niños de toda la Comunitat Valenciana se han quedado sin clases, en la mayoría de los casos por precaución. Y no es la primera vez en las últimas semanas, debido a los temporales. José Vicente, director de secundaria del colegio Pío XII de Alboraya, justificó la decisión de que los 1.147 alumnos del centro no acudieran a clase ni ayer ni hoy por el peligro de la zona. «Los niños pasan junto a las obras del metro, ha caído una antena en un edificio cercano y un panel metálico del colegio. Es demasiado peligroso».
El incidente más grave, sin embargo, se registró en Villanueva de Castellón, donde el jefe de estudios del instituto Vicente Gandia resultó herido con un golpe en la cabeza después de que se desplomara un muro cercano y causara desperfectos en el edificio. Por suerte, ocurrió minutos antes de la hora del patio, y evitó que algún alumno resultara herido. Tampoco hubo que lamentar heridos en Alaquàs, donde los niños del colegio Ciutat de Cremona también se fueron a casa después de desprenderse una marquesina. El Consistorio criticó que el centro todavía no está construido y que las aulas prefabricadas, como también ha pasado en Torrent, son más vulnerables a las inclemencias meteorológicas.
Comisiones Obreras puso como ejemplo de esa fragilidad el colegio Josep Camarena de Gandia, donde se evacuó a los alumnos después de caer parte del tejado, de romperse el suelo, el aire acondicionado y parte de la infraestructura. El sindicato lamentó que la respuesta de inspección educativa «ha sido plantear dudas sobre lo adecuado de la evacuación, no sobre las condiciones del centro».
Parte del tejado se desprendió también en el instituto de Chiva, que cayó enmedio de los accesos a la localidad y obligó a la policía a cortar el tráfico. El fuerte vendaval asoló además la pinada del colegio público Cervantes de Ribarroja. Varios ejemplares de más de 50 años cayeron y los profesores desalojaron las aulas cercanas. «Uno de los árboles cayó sobre un aula y el resto ha dejado el patio como un campo de batalla», explicaba la directora Maribel Muñoz. Un bando municipal notificó la suspensión de las clases ayer por la tarde y durante toda la jornada de hoy «como medida preventiva».
Hicieron lo mismo en localidades como Carlet, Silla, Catarroja o Puçol, la mayoría de la provincia de Valencia. En Alicante y Castellón solamente se suspendieron clases en un colegio de Muro y otro de Vall d'Uixó. Y en otros municipios, como Torrent, se recomendó a los centros que los niños no salieran al patio. Por si acaso.








