El promotor del Gran Hotel Crystal Palace, el empresario Antoni Mestre, ha presentado un recurso en la Conselleria de Cultura para pedir una indemnización por el lucro cesante de no poder edificar y abrir el establecimiento hotelero previsto de cinco estrellas entre la Gran Vía Fernando el Católico y el paseo de la Pechina.
El documento está ahora en manos de una subsecretaría, indicó un portavoz de la citada Conselleria, aunque probablemente se pedirá un informe complementario a los servicios jurídicos de la Generalitat. El llamado hotel de Jesuitas entra de esta manera en un nuevo capítulo, después de 18 años de intentos por parte de Mestre para construirlo en el solar de su propiedad en el barrio del Botánico.
El Tribunal Superior de Justicia falló a su favor el pasado 20 de enero, al reconocerle el derecho a edificar un hotel de 11 plantas en lugar de las cinco que prevé el plan urbanístico de protección del Jardín Botánico, el último instrumento ideado por la Generalitat para evitar el inmueble en la parcela colindante al colegio de Jesuitas.
El escrito no fija la cantidad pedida por Mestre, según las mismas fuentes, aunque la cifra puede ser millonaria. El fallo del Tribunal Superior ya afeó las decisiones de la Administración autonómica, en una cuestión heredada desde la época de Joan Lerma, al hablar en la sentencia de «desviación de poder» para que no se construyera el edificio hotelero.
Antes de la conclusión de ese juicio, el verano anterior, el Grupo Expo, empresa propietaria del solar, expuso un plan de participación pública con los requisitos marcados por la Conselleria de Cultura, es decir, un edificio de cinco alturas. Tanto Ayuntamiento como la Generalitat desistieron de un recurso de casación en el Tribunal Supremo, lo que sí hizo la plataforma vecinal Salvem el Botànic, contraria a cualquier tipo de edificación.
El proceso que se inicia ahora puede durar meses y es probable que acabe en un nuevo contencioso en los tribunales. Tras el plan de protección del Botánico, impulsado por el Consell, el gobierno municipal se apartó del conflicto al quedar ya fuera de su competencia.
La alcaldesa Rita Barberá negoció desde su llegada a la alcaldía en 1991 el traslado de la edificabilidad de otras dos parcelas a una zona urbanizable del barrio de Campanar, con un enorme coste para las arcas municipales. En los primeros terrenos se sitúa ahora el jardín de las Hespérides, un parque de diseño con esculturas y cerrado con un muro para protegerlo más.
Mestre renunció desde el primer momento a obtener una de las parcelas ofrecidas por Barberá, aunque sí a reducir las 30 alturas del hotel que marcaba el Plan General hasta las once plantas en que presentó el último de los proyectos. Finalmente, fue rechazado por la Conselleria de Cultura al no gustar la fachada. La cuestión de fondo en toda la tramitación ha sido estos años la supuesta afección de las sombras del hotel al Botánico, algo negado por el empresario Mestre.



















