A la Universitat de València no le ha quedado más remedio que apretarse un par de agujeros el cinturón. Las arcas de la institución pasan por una delicada situación que ha obligado a aprobar un presupuesto restrictivo para 2010, un 3% menos que el del año pasado.
Como le deben dinero, tiene que recuperarlo por otra parte. Así que, entre otras medidas, la UV aplicará un buen recorte el gasto en electricidad, agua y gas, que le permitirá ahorrar 780.000 euros, y en teléfono, otros 350.000.
El gerente de la institución académica, Joan Oltra, se apresuró a reclamar ayer -en el consejo de gobierno que aprobó las nuevas cuentas- la «responsabilidad e implicación» de todos los miembros de la comunidad universitaria para poner en marcha unas medidas que en conjunto conducirán a un ahorro de 1.830.000 euros.
El gerente analizó la situación de tesorería para el próximo ejercicio y señaló que está «estrechamente ligada» a lo que pase este mes de diciembre. Es decir, a si el Consell les paga finalmente los 69 millones que les adeuda. «Si recibimos antes de finalizar el año la cantidad que la Generalitat nos debe, cerraremos el año con una disposición de pólizas de crédito menor que el año anterior».
Desde la otra parte, el conseller de Educación insistió en que el Consell ingresará antes del 31 de diciembre los fondos que no ha pagado. Font de Mora recordó que en la Ley de Presupuestos venían unos pagos adicionales a las universidades «vinculados a que se liquidara el dinero del nuevo modelo de financiación autonómica», algo que no ha sucedido. Pero «haga lo que haga el Gobierno de España en cuanto a la financiación autonómica, se saldará la deuda», recalcó.
El consejo de gobierno fijó las elecciones a rector el 2 de marzo.








