En 2010 habrá otra oportunidad para acceder a la calificación de Campus de Excelencia Internacional (CEI). Pero si entonces se quiere logra el éxito no queda más remedio que ahora, con la bofetada aún caliente, arremangarse y analizar por qué ha fracasado un proyecto -el de la Universitat de València (UV)- al que el Ministerio valoró muy positivamente desde el principio del proceso de selección e impulsó la agregación al mismo del presentado por la Universidad Politécnica (UPV).
No convencen las explicaciones que achacan a la política territorial del Gobierno central que las universidades madrileñas y catalanas hayan copado las calificaciones de CEI. Y quedó muy claro en la asamblea de profesores e investigadores, personal administrativo y estudiantes de los tres campus de la UV, celebrada ayer en el de Blasco Ibáñez.
«Los problemas han venido también por con quién nos hemos unido para optar a ser CEI», argumentó Antoni Furió, candidato en las próximas elecciones a rector.
Pero si el matrimonio -y más si es impuesto- no ha marchado bien habrá que ver los porqués. «La reflexión nos debería llevar a buscar otros socios para este proyecto», propuso Furió. Y no presentó únicamente un nuevo novio a los asistentes, sino toda una red: la Xarxa Luís Vives que, además de los cinco campus públicos valencianos, engloba a quince universidades catalanas.
Vicent Soler, el otro aspirante a rector presente en el acto -ni M.ª Antonia García Benau ni Esteban Morcillo acudieron-, insistió en que las asociaciones de conocimiento «en este caso han fallado pese a que eran dos propuestas magníficas». Y matizó que no se ha conseguido aunque «por nuestra parte sabemos que la UV no es la que ha puesto más impedimentos, todo lo contrario».









