El fervor religioso sí ocupa lugar y ayer esta circunstancia se hizo notar en calles, polideportivos, salas improvisadas y rellanos. La celebración de la tradicional fiesta del cordero, una de las dos citas más multitudinarias del calendario musulmán junto al final del Ramadán, saturó numerosas mezquitas como la de Torrent, que registró más de cinco veces su aforo habitual.
Una situación muy parecida vivieron los fieles de Orriols en Valencia. El volumen de asistentes dejó insuficientes las instalaciones, lo que obligó a trasladar el rezo principal hasta el polideportivo del Cabañal, donde rememoraron el sacrificio del profeta Abraham más de 2.000 personas.
A este acontecimiento anual acuden familias enteras en el sentido más estricto de la palabra. El resultado: estampas tan curiosas como la que observaban ayer los vecinos de Torrent mientras más de 200 personas rezaban sobre esterillas en plena calle.
De visita
El viernes es el día que más devotos acuden a orar. Este factor, unido a «la fiesta del cordero, que prácticamente cierra el final de la peregrinación y que atrae a familias que vienen de otros municipios para visitar a los suyos», es la gota que colma el vaso, explica Amparo Sánchez, presidenta del Centro Cultural Islámico de Valencia.
La ceremonia consiste en sacrificar un cordero y donar una tercera parte a los pobres y necesitados, otra a los vecinos, familia e invitados, y la última recala en el hogar pasa su consumo. En la actualidad «es complicado en las zonas urbanas sacrificar un cordero, por lo que se suele encargar en el matadero o se compra en la carnicería. Últimamente también se suele dar la limosna equivalente en dinero».
El colectivo que profesa la religión del Islam se ha duplicado en los últimos cuatro años en la Comunitat y muchas mezquitas, ubicadas la mayoría en plantas bajas de acotadas dimensiones, se ven incapaces de asumir el trasiego de fieles, tal y como denunció LAS PROVINCIAS hace dos semanas.
Por ello, la directora general para la Integración de Inmigrantes del Ministerio de Trabajo, Estrella Rodríguez, instó a los ayuntamiento a que faciliten suelo para la construcción de mezquitas «igual que se dan terrenos para la Iglesia Católica».
En las sedes de Torrent, Benetússer, Alcàsser o Catarroja no cabía ni un alfiler. «En Benicarló se habilitó el polideportivo y en Vall d'Uixó se efectuó la celebración en una carpa municipal a la que acudieron más de 800 fieles.
«En estos casos y, cada vez más, hay que buscar lugares más amplios por la falta de espacio», según explicó ayer Sahib Ratbi, presidente del Consejo Islámico Superior de la Comunidad Valenciana (Ciscova). La falta de financiación ha reducido de forma drástica los donativos que los propios musulmanes recogen para ampliar recintos o poner en marcha nuevos proyectos.
Pero a esta circunstancia se añaden las «trabas» que ponen muchos consistorios a la hora de otorgar los permisos para una apertura, según afirman desde el colectivo.
Y pese a las dificultades para disponer de un lugar para rezar, miles de musulmanes (más de 160.000 en la Comunitat y 1.700.000 en España) celebraron ayer con los suyos «uno de los días más esperados porque además de ser una jornada de oración es un motivo especial para encontrarse y compartir».






