Las Provincias
Portada del último libro de Manel Arcos con foto de un bandolero valenciano de finales del XIX muerto sobre su caballo y junto al fusil. Como en las películas del Oeste. :: LP
Portada del último libro de Manel Arcos con foto de un bandolero valenciano de finales del XIX muerto sobre su caballo y junto al fusil. Como en las películas del Oeste. :: LP

La Diputación debe crear dos compañías de miñones

  • LAS PROVINCIAS pidió en 1875 protección para los pueblos

  • El bandolerismo y las facciones de carlistas extendían un clima de creciente inseguridad en el medio rural

La ola de criminalidad que asolaba el medio rural, con constantes asaltos de grupos de bandoleros y facciones carlistas, llevó a que LAS PROVINCIAS desplegara en 1875 una campaña de concienciación ciudadana y de presión a los cargos políticos, llegando a pedir a la Diputación de Valencia que creara «dos compañías de miñones».

Para reforzar dicha petición, el periódico ponía el ejemplo de lo que ya se había realizado en otros puntos de España. Citaba a la Diputación de Zaragoza, pero la misma iniciativa se llevó a cabo en las provincias que entonces se llamaban Vascongadas, donde aún pervive hoy el cuerpo de Miñones.

El propósito era incrementar la protección de los pueblos pequeños, fáciles objetivos del bandolerismo que campaba a sus anchas, como bien cuenta el historiador Manel Arcos en sus libros sobre la criminalidad organizada que en la segunda mitad del siglo XIX imperaba en tierras valencianas.

El último volumen de Arcos, 'Gaianes-Xàtiva: un viatje sense tornada', editado por Tivoli, se presenta precisamente estos días en varias poblaciones (mañana día 27 en Montaverner, a las 19,30).

Según ha explicado su autor está ambientado en «el periodo más turbulento y conflictivo del siglo XIX, el Sexenio Democrático (1868-1874), y cierra la trilogía dedicada a 'la era dorada' del bandolerismo valenciano. Las dos historias anteriores fueron 'El Tio Joan de la Marina: un bandoler d'Ador en terres del Xúquer i el Tùria' y 'El robatori de Benimassot', que fue un asalto de encargo protagonizado por «uns quants roders» (bandoleros).

Manel Arcos investiga desde hace tiempo sobre los bandoleros valencianos del XIX, que curiosamente fueron coetáneos de los pistoleros del Oeste norteamericano, pero el fenómeno ha sido incomprensiblemente ignorado e inexplorado hasta ahora, a pesar de la relevancia de los sucesos y desmanes que se perpetraron. Para Arcos, las causas de este llamativo olvido histórico pueden estar en la escasez y dispersión de fuentes de información para investigar a conciencia, la ausencia de personajes de relumbrón aristocrático entre los protagonistas y la tendencia a reproducir la historia más oficial o consabida.

'Gaianes-Xàtiva' cuenta la oleada de robos y fechorías que consumó la cuadrilla de Camilo Seguí, incluyendo el sonado atraco al Banco de España en Valencia, el día de San Vicente de 1871, y múltiples episodios de venganzas, asaltos y arreglos de cuentas. Los desmanes que sembraron sus andanzas contribuyeron sin duda a generar aquel ambiente de inseguridad que dio pie a que LAS PROVINCIAS pidiera a la Diputación que creara dos compañías de miñones para proteger a los pueblos de los bandoleros y también de las partidas de carlistas que habían derivado en bandas de asaltadores que tenían atemorizada a la población rural.

Por lo que contaba LAS PROVINCIAS el 18 de marzo de 1875, la Diputación ya barajaba ocuparse de la seguridad y no solo de sus asuntos ordinarios, por lo que el periódico trataba de dar un espaldarazo al respecto, citando de paso los grandes progresos económicos que estaba conquistando Francia gracia a mantener un estado de orden en el país.